Playa e Islas Rosarinas:

El río Parana cumple un papel fundamental cuando la sombra de los árboles no son suficiente remedio para arrasar con las altas temperaturas del verano.

En las islas ubicadas en frente a la ciudad de Rosario, se pueden disfrutar de excitantes jornadas, entre reposeras, deportes playeros y refrescos en las confiterías instaladas para que los visitantes gocen de sus días a pleno.

La propuesta está al servicio de todos, contando con lanchas que atraviesan el río, para llevarlos a un mundo de placer, confort y descanzo.

Balneario La Florida: Además de pertenecer a la historia de la ciudad, La Florida se distingue por ser un balneario accesible para todos aquellos que busquen un espacio de tranquilidad a la vera del Paraná.

Durante la temporada de verano, sus arenas se ven cubiertas de sombrillas y familias enteras se despliegan en la costa, hambrientas de aire libre.

Desde el balneario se divisa el majestuoso puente Rosario Victoria , completando un panorama exclusivo.

Rambla Cataluña I y II: Saborear deliciosos tragos, mientras se goza del correr de las aguas del Paraná, es la oferta que le ofrece este balneario.

Camping Municipal: Al alcance de todos aquellos que sepan disfrutar de días de relax, el camping municipal lo espera con parrilleros, sanitarios y bar. Como coronando este lugar de pura tranquilidad, se presenta el maravilloso río, que se desplaza balanceando numerosas embarcaciones.

Casablanca: Hombres y mujeres en trajes de baño, calor insistente que solo se apaga con un poco de río. Almuerzan, toman sol, nadan, y disfrutan de la vista paradisíaca de las islas rosarinas.

Puerto Pirata: Es un destino histórico paradisíaco, que nadie debe dejar de conocer. Situado en frente a uno de los extremos de Rosario, espera para revivir la historia y quienes deseen aprovechar de un día de sol, con todas las instalaciones necesarias.

Vladimir: Extensa playa de arenas blancas, es un rincón en las orillas del pariente del mar, en donde el tiempo parece detenerse, para dejarse llevar más lentamente, entre olas y sauces.

Isla Verde: Cuenta con un parador, donde se reúnen cientos de jóvenes amantes de las noches de verano. Sus playas, calmas durante el día y expectantes de gente relajada, se convierten en lugares de concentración de personas en busca de tragos y buena música.